viernes, 31 de mayo de 2013

Micro-Proyecto para abordar el TALENTO HUMANO desde la Gerencia General (Propuesta)

Introducción



El pensamiento postmodernista, exige de toda la comunidad científica universitaria posturas o
discursos que privilegien la homogeneidad de los criterios ónticos y epistemológicos. Las
contradicciones del saber, así como de las ciencias, enfrentan un debate sobre las leyes, postulados
y descubrimientos que se contraponen en sí. De allí que, conocer sobre las formas de producir
conocimientos en una sociedad de saberes es de primordial importancia en este momento histórico y
de avance cultural.

Problematización

Emergen diferentes paradigmas en el campo tecnológico, la creatividad, inteligencia colectiva y la gestión del conocimiento. Convergen dichos discursos en la argumentación de la complejidad que propicia descubrimientos, dando apertura a más incertidumbres, que son pertinentes considerar desde las investigaciones que en proceso se diseminan. En ese sentido, surge la necesidad de abordar la intencionalidad de la Ontoepistemología de la Gestión del Talento Humano, desde la Dimensión Gerencia General, porque es definitiva la exigencia contemporánea del reconocimiento de dicho talento humano, como activo intangible; éste es determinante para el logro de la transdisciplinariedad del conocimiento.



Visión

Valorar la transformación del episteme gerencial como postura ontoepistemológica de la
creatividad en las organizaciones, en la construcción de un nuevo orden del cosmomundo en
transición política, económica, social, educativa y militar.

Misión

Construcción dialógica y racional de la ontoepistemología de la creatividad gerencial de acuerdo con
nuevos paradigmas, que convergen en las perspectivas del desarrollo humano, social y científico.
Postura Epistemológica


Objetivo General

Converger en el paradigma ontoepistemológico de la creatividad, para la transformación de la
gerencia transdisciplinaria de las organizaciones.

Objetivos Específicos

- Determinar los nudos críticos de la construcción ontoepistemológica de la gestión del talento humano y
transdisciplinaria.
- Analizar la relevancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y la Gestión del
Conocimiento de las organizaciones complejas, para impulsar el modelo de desarrollo de país.
- Promover el intercambio de la visión postmodernista de la filosofía gerencial, con perspectiva
aplicada a la ética, creatividad e inteligencia colectiva.
- Reflexionar sobre la complejidad de las nuevas posturas gerenciales, desde el contexto
internacional hasta el marco de la gerencia socialista venezolana.

Postura onto-epistemológica del TALENTO HUMANO







En el actual ambiente competitivo de negocios, recursos tales como la tecnología, los materiales y en si los financieros, son de más fácil acceso que en otras épocas. Así mismo, los productos y/o servicios son rápidamente copiados por la competencia. Dentro de este contexto y con base en el recorrido conceptual que se presenta en este capítulo, se puede inferir que incorporar a las personas de manera asertiva en la estrategia organizacional, se convierte en un elemento relevante que permite fundamentar la diferenciación frente a los competidores. Igualmente, el eficaz gerenciamiento de las personas y construcción de valor a través de ellas, genera ventaja competitiva sostenible, a través de la cual, se logra consolidar la productividad, la excelencia, la calidad y en general, cualquier estrategia corporativa.





Una postura onto-epistemológica del Talento Humano, administrado desde la Gestión del Conocimiento post-moderno, es:

-Fundamentar conceptos y herramientas de orden estratégico, técnico y gerencial, que permitan a través de la construcción y definición de acciones concretas, la acertada vinculación y contribución del talento humano con el esquema corporativo;
-Explorar y revisar métodos de demostrada aplicabilidad y efectividad que incidan en la gestión de las personas dentro de la organización;
-Identificar la ventaja diferenciadora que representa la potencialización de la gestión humana a través del estudio de los principales procesos de administración del talento humano; y
-Fortalecer las habilidades gerenciales de tal forma que los participantes puedan concientizar, desarrollar y optimizar procesos y actitudes que les permitan mejorar sus competencias laborales para gestionar mejor sus equipos de trabajo.


Caminos actuales de la onto-epistemología

Por: JACOBO MUÑOZ
(Estracto de "Daímon", Revista Internacional de Filosofía, nº 50, 2010)

Buena parte de los esfuerzos filosóficos de las últimas décadas se han centrado, en el ámbito de la teoría del conocimiento, en la revisión crítica e implacable demolición de la «imagen heredada», entendiendo como tal la un tanto laxamente caracterizada como «cartesiana». Con la particularidad de que su crisis –que es la crisis de todos y cada uno de sus grandes supuestos, desde el representacionismo al fundamentalismo, desde su atenimiento a la «perspectiva egocéntrica» a su atomismo– ha acabado por poner en cuestión algo más que un paradigma. Porque al hilo de tal crisis ha pasado a proponerse, desde ángulos distintos, sí, pero curiosamente coincidentes, y coincidentes además de un modo que no deja de resultar harto representativo del actual clima cultural europeo, es nada más y nada menos que la sustitución de la teoría del conocimiento como tal, y su lenguaje universalizante, por una suerte de filosofía de la cultura de inspiración más o menos hermenéutica. Y para ello se ha recurrido incluso a la autoridad totémica –y ciertamente contraria a la epistemología «clásica»– del «viraje pragmático» presuntamente protagonizado por Heidegger y el segundo Wittgenstein.

En definitiva, lo que en el fondo –y no tan en el fondo– ha estado, y está, en juego en esta compleja operación intelectual no ha sido otra cosa que una reconstrucción crítica enprofundidad de ese avatar de la «metafísica de la subjetividad», que habría sido el cartesianismo.




Y de sus implicaciones y consecuencias. Y, ciertamente, si se reduce la historia de la filosofía a historia de la metafísica y se identifica la teoría del conocimiento en su momento genético «supremo» con el «absolutismo gnoseológico» del problematizado autor del Discurso del método, elevado a gran clásico de la mismísima metafísica de la subjetividad y responsable último de ese proceso de «subjetivización de lo real» al que se reduciría su influyente aportación histórico-filosófica, todo parece claro. Las cuentas cuadran y el camino que conduce y a la vez invita a la destrucción queda expedito. Una destrucción que lleva inscrito en su frontispicio, claro es, un gran nombre y muchos pequeños nombres que de un modo u otro –el modo del desconstruccionismo y el de la «debilitación» posmoderna de la metafísica de la violencia y la presencia, del de los cultivadores del pensar del ser y el de los desconstructores del sujeto enfático de la Modernidad, el de ciertos feminismos de la diferencia y el de los alegres muchachos del «todo vale»– se alimenta de él. En definitiva, todo queda en familia. En «la» familia, dónde no hay voz que no encuentre hoy su eco. Total, un simple viraje, errado, sí, pero por fortuna superado ya, de la metafísica, ayer dedicada a determinar los principios y las causas del ente y desde Descartes –un Descartes leído en una clave intrafilosófica muy precisa o relativa, si se prefiere, a ese proceso de «consumación de la metafísica occidental» que él mismo inauguraría con su presunta «reducción del sum al cogito y del cogito al ego», por decirlo ahora con J.L. Marion–, a roturar los principios del conocimiento. Aunque, sin abandonar, claro es, el territorio de la a un tiempo rescatada y renovada philosophia perennis. Exactamente esa que siglos después Heidegger habría «destruido» con su vuelta rememorativa a los orígenes con vistas, como recordaba recientemente Pedro Cerezo, a una apropiación, por fin «genuina y positiva», del pasado. Que sería igualmente la anticipación de un futuro del pensar esencial por él mismo anticipado como tarea y destino. (Todo ello al hilo, dicho sea de paso, de una doble y aparentemente, solo aparentemente, discorde estocada. La dirigida al neokantismo y la que, con mayor urgencia académica, apuntaba a la destrucción, esta vez sin recuperación «re-descubridora» posible, del núcleo duro de la egología husserliana. Nada ni nadie se interponía ya en el verdadero camino «a las cosas mismas»…).

Con la particularidad de que así enfocadas las cosas, la crisis de ese capítulo central de la historia de la filosofía que sería la moderna metafísica de la subjetividad (el «cartesianismo») y sus rasgos esenciales –desde su comprensión del ente como lo susceptible de representación al fundamentalismo, desde su atenimiento a la «perspectiva egocéntrica» a su atomismo, desde la defensa del valor regulativo de nociones como las de verdad, objetividad y racionalidad a su lenguaje universalista, desde su actitud crítica frente a la tradición a s insobornable normativismo– sería la crisis de la teoría del conocimiento tout court. En la que Heidegger y el último Wittgenstein habrían jugado, como dejó sentado Rorty en pasos muy citados en los últimos tiempos –casi tanto como los del otro gran motor del envite «posmoderno», en este caso en versión neocatólica, Gianni Vattimo– un papel decisivo, que entre nosotros ha recogido y entendido con inapreciable rigor Vicente San Félix.

La crítica wittgensteiniana del «mito de la interioridad» es sin duda una pieza fundamental
del anticartesianismo –o de cierto anticartesianismo…– de la filosofía contemporánea.
Pero es dudoso que apuntara, y más dudoso aún que apunte efectivamente, a la legitimidad de la epistemología como tal. El caso de Heidegger es muy distinto. Puede, en efecto, que tenga su fundamento la condescendencia un tanto soberbia con la que Heidegger –siempre implacable con lo que iba dejando atrás, o, simplemente, a un lado– subrayó en 1929 en Davos frente a Cassirer que lo verdaderamente importante, a propósito de la emergencia de todo valor y de todo significado, o lo que es igual, de toda actividad simbólica, se identifica con la cuestión esencial de la temporalidad de la existencia humana que hace posible tal emergencia. Esto es, con la cuestión de la estructura específica de esa temporalidad que permite que se ser mortal y finito que es le hombre experimente su existencia como parte de una totalidad dotada de sentido. Razón por la que la gran «tarea» no sería otra que la que el propio Heidegger se autoimponía: «explicar la temporalidad del ser-ahí con relación a la posibilidad de la comprensión del ser», en el bien entendido, claro es, de que la verdadera cuestión de fondo –la cuestión de la posibilidad de la metafísica– «exige una metafísica del ser-ahí».

Pero lo que no parece tener tanto fundamento, en cambio, es la reducción del «problema del conocimiento» a los laberintos planteados por la dialéctica sujeto/objeto a que Heidegger procede en el párrafo 13 de Ser y Tiempo. El problema no sería, puestas así las cosas, otro que el de cómo puede caberle al sujeto cognoscente salir de su «esfera interior», de la «jaula» de su conciencia, para entrar en otra «ajena y exterior». Y en medio de todas las variaciones propuestas para resolver esta cuestión –la de la salida, subrayamos de nuevo, del conocer de la esfera interior para conseguir una «trascendencia» eficaz a su objeto– quedaría intacta, para Heidegger, la cuestión de la forma de ser de ese sujeto cognoscente. Llevando así a que el conocimiento pasara a ser asumido como problemático «sin haber aclarado antes qué y cómo es ese conocimiento que tales misterios ofrece», como él mismo verbaliza remedando un viejo reproche de Hegel a Kant. Tiene, pues, una lógica profunda que Heidegger remitiera la cuestión menor y un tanto incómoda del «problema del conocimiento» a «la más decisiva» del «ser en el mundo». No en vano el conocimiento no es para él sino un modo del ser-ahí como ser en el mundo que tiene su fundamento óntico en esta «estructura de ser». (Por lo demás, convendría no olvidar tampoco que respecto del anticartesianismo de Heidegger habría que distinguir entre su inicial llamada de atención sobre lo impensado por Descartes –el sum del cogito– y sus consideraciones críticas sobre lo explícitamente dicho por el filósofo francés sobre el cogito en cuando fundamentum inconcussum veritatis).

La consideración del conocimiento como una forma de ser del «ser en el mundo» no resultaría, de todos modos incompatible, con un poco de ayuda del «principio de claridad», con la que percibe en él, por ejemplo, con igual afán definitorio, un instrumento –el más potente, tal vez– de que la humanidad se ha servido para adaptarse al medio y sobrevivir. Y sobrevivir, además, con un éxito tal que ha acabado por construirse un medio a su medida. Y a la medida de su propia desmesura. Pero recorrer este camino nos llevaría muy lejos de Heidegger. Y si optamos por el suyo –el de la «destrucción» de la historia de la ontología tradicional como tarea perteneciente al acaecer destinal del ser–, no parece que la decisión pudiera resultarnos especialmente útil de cara a la indagación en múltiples frentes que parece exigir la naturaleza misma de la cosa… Sea como fuere, va de suyo que la apelación a Heidegger y, complementariamente, al segundo Wittgenstein, en cuanto inspiradores centrales del «viraje pragmático» no podía obedecer sino a razones renovadamente «destructivas». En el caso de Rorty tan destructivas como para declarar –ya sin eufemismos– caducada la epistemología, cuyo hueco seríaocupado por la hermenéutica –reconocidamente anticartesiana y anti-ilustrada en su remodulación por Heidegger y, sobre todo, por Gadamer–. Y no sólo la epistemología, sino toda apelación medianamente consistente a nociones tan ajenas, a lo que parece, al espíritu de la cultura posmoderna como las de verdad, objetividad y racionalidad. (Por lo demás convendría no olvidar tampoco que de la filosofía moderna, que los teóricos más tradicionalistas del conocimiento elevan, tomando pie en algunos de sus tópicos centrales, a contenido esencial de la propia epistemología, podrían haberse extraído otras consecuencias. Por ejemplo, la de que la problemática ontológica y la gnoseológica se entrecruzan de tal modo una vez el pensamiento filosófico deja atrás estadios primerizos de su propio decurso que no puede sostenerse ya sin graves reparos la vieja escisión. Como se desprende, por lo demás, de la que no deja de ser la conclusión ontoepistémica decisiva de esa época del pensamiento: la de que «lo que sean las cosas», digámoslo al modo de Gustavo Bueno, «depende de nuestro conocimiento acerca de ella y, a su vez, que nuestro conocimiento depende, por encima de nuestras voluntades, de la morfología y de la estructura hilética de la propia realidad». Ahí y no en la confusa y difusa tesis de la «subjetivización de lo real» habría que cifrar la gran enseñanza de la ontoepistemología moderna)...

¿Qué es Heutagogía?


Uno de los pilares de la educación formal lo ha sido la relación pedagógica entre el maestro y el alumno, dándose el supuesto de que es el docente quien decide qué, cómo, cuando y donde debe el estudiante realizar el proceso del aprendizaje, inclusive las habilidades que este debe desarrollar durante su formación. Pasar de una relación pedagógica a otra actitud basada en que el estudiante asuma el control efectivo de su aprendizaje es en la práctica realmente muy complicado y difícil.




El estudiante de nivel superior tiene tras de sí una larga historia académica siendo educado en las más fieles tradiciones de una pedagogía tradicionalista y antagónica a un cambio de esta envergadura. Los docentes en todos los niveles mantienen una metodología basada en las concepciones tradicionales e incluso en su mayoría son reacios a cambiar. El aprendizaje conectivista presupone un control por parte del aprendiz de su propio aprendizaje basado en el desarrollo de habilidades y del uso de un entorno de aprendizaje creciente y personalizado. Esto escapa claramente al control de los docentes quienes preferentemente deciden no involucrarse en el uso de tecnologías de internet para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje.




Quienes nos dedicamos a la práctica de la docencia sabemos lo difícil que resulta motivar a los aprendices para que sean ellos quienes tomen la iniciativa en el aprendizaje. Un cambio así es necesario se implemente o no una educación conectivista pues ignorar el potencial de información, comunicación, interacción y conocimientos que nos ha traído el Internet sería como comprar un caballo para el transporte en una ciudad invadida por vehículos automotores.
El cambio de la pedagogía a la heutagogía debe darse gradualmente desde los primeros años escolares donde es necesaria una mayor supervisión de los educadores y así, en el nivel superior este control del autoaprendizaje vendrá de manera natural en los estudiantes, aunque para que suceda esto quizás debamos esperar el relevo de los actuales docentes y autoridades educativas por nuevas generaciones más receptivas a los cambios y formadas en esta era digital.


jueves, 30 de mayo de 2013

Pequeña Aclaratoria





Foto: El profesor Pastor García, amigo y expresión de la postura onto-epistemológica del color en la expresión artística. Un ejemplo de lo que desde la estética se puede hacer con eso que se llama ontología, axiología y epistemología.

Apreciados maestrantes:

En la experiencia de aprendizaje he percibido preguntas como estas: ¿para qué me sirve la visión ontológica? ¿Qué me debe importar lo axiológico para responder a realidades concretas en las ciencias gerenciales? ¿Para qué saber de epistemología y de todas las “ías”, si con eso no voy a construir ningún cálculo razonable?

Me permito decirles que sin las “ías” ustedes no alcanzarán una postura “razonable” en investigación; harán que cumplen un formato, una forma, pero en el fondo sólo están presentando un informe, muy superficial, sobre la realidad que les tocaría estudiar o investigar.

Sé que les he colocalo un listón muy alto en el plano onto-epistemológico para entender el Talento Humano y su gestión desde las ciencias gerenciales, pero es necesario para pulir fino ese perfil de investigadores que debe tener una maestría como la de Gerencia General.

No tengo responsabilidad en cuanto a que otras experiencias de aprendizaje no hayan abordado desde un plano onto epistemológico el conocimiento; si no lo hicieron es un inmenso error que cuesta caro, no al programa de maestría, sino a ustedes en sus respectivos procesos de investigación. La tarea de establecer vínculos entre ideas disímiles al tema de estudio, es un esfuerzo investigativo de gran altura que hace necesario gran concentración y un espíritu elevado por discernir y construir nuevo conocimiento.

En cuanto a la razón de un subproyecto como Gestión del Talento Humano, está enmarcada en despertar en el investigador su curiosidad por el tema y la necesidad de ahondar en él sin mayor sustento que la capacidad de razonar y abstraer de la realidad los elementos que darán forma a una postura científica apegada a la búsqueda de la verdad.
En una palabra, he tenido que invadirlos desde la postura de la filosofía de la ciencia para que ustedes se involucren, de manera seria, con el proceso de investigación. Para que alcancen a construir un discurso científico razonado, viable, confiable y válido. Yo no conté con las herramientas que he puesto a la disposición del curso, y eso me costó inmensos sacrificios para poder llegar a dilucidar cuál debía ser el camino a seguir. Una vez que ustedes se familiaricen con esta nomenclatura, entenderán mejor la postura de Peter Senge, de Kaplan y Norton, y por qué no, la postura de ustedes mismos frente a eso que buscan estudiar como horizonte de la tesis de grado.

Una última acotación: sean paradigmáticos no paradogmáticos; los paradigmáticos obedecen a enfoques razonados y reflexivos, lejos de apasionamientos; los paradogmáticos obedecen a dogmas, a creencias casi religiosas que les impiden entender la realidad (decir que lo único que sirve es lo que uno sabe es una postura de paradogmáticos). Sólo los involucrados con un paradigma definido alcanzan los objetivos de una investigación científica.

Discúlpenme el tono reflexivo público en el que me dirijo a ustedes, pero lo hago para hacerles sentir la preocupación que me ha quedado anidada ante ciertos destellos de incomprensión hacia una estrategia de aprendizaje que lo que busca es “moverles el piso” y cambiarles radicalmente su manera de ver la realidad y el estudio de esa realidad. Sean proactivos, vivan a intensidad el estudio y el proceso de indagación, sólo así daremos valía a este esfuerzo conjunto por aprender, por crecer como investigadores en el contexto pleno de la complejidad…

APROXIMACIÓN CURIO-ONTOEPISTEMOLÓGICA PARA LA MEDIACIÓN HEUTAGÓGICA DE TESIS DOCTORALES DESDE LA PEDAGOGÍA DE LA AUTONOMÍA

Autor: Dr. Alberto Rojas

Docente Ordinario Área de Odontología - UNERG
(Revista Electrónica de Investigación y Postgrado - Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales Rómulo Gallegos Dirección de Informática. nexos@unerg.edu.ve - Web Site codificado bajo GNU/GPL License).

TEXTO REPRODUCIDO PARA FINES PEDAGÓGICOS


Resumen

La investigación desarrollada tiene como tema principal la mediación heutagógica de tesis doctorales acercándose a la visión que propone Humberto Maturana sobre la complejidad vista desde la neurociencia. El funcionamiento de los hemisferios cerebrales orienta los caminos seguidos por el autor de este proceso heurístico en el marco de la metáfora del viaje como se concibe en la obra cimera de Miguel de Cervantes Saavedra: El Ingenioso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha. A través de esta investigación se construye la Teoría de la Mediación Heutagógica que presenta un proceso de transformación mutua de los actores de la mediación como posibilidad epistemológica la cual se inicia con un acto de curiosidad ingenua para progresivamente transmutar en un nivel de conciencia mayor o curiosidad epistemológica inspirada dicha transformación en Paulo Freire a partir de uno de sus últimos libros Pedagogía de la Autonomía. Lo epistemológico se constituye en una de las sendas que la curiosidad activa para aproximarse heutagógicamente a lo ontológico. La mediación heutagógica traza una relación entre el sujeto investigador y su hacer mientras está haciendo lo que está haciendo cuando lo está haciendo a través de la reflexión consciente sobre la propia praxis, y en comunión con la experiencia de otros en un mundo de objetos percibidos fenoménicamente en su contexto cultural. El proceso de mediación heutagógica se concibe aquí como un transitar hacia el horizonte y tal experiencia de aproximarse a éste propone la construcción de los significados emergentes más allá del sentido propio generado desde el contenido de la narración como revelación humana, exitosa, siempre cambiante; por tanto, dinámica y compleja.

Palabras claves: heutagogía, curio-ontoepistemología, mediación.



TEORÍA DE LA MEDIACIÓN HEUTAGÓGICA

Presentación

El proceso de relación tutorial ha incrementado su importancia en los últimos diez (10) años en el país dado el incremento registrado en el interés por los estudios de posgrado; en especial, por los estudios doctorales. Este incremento en el número de estudiantes de doctorado ha generado la necesidad de incorporar tutores con poca experiencia en tan delicado rol. Posiblemente, la falta de madurez intelectual generada por la ausencia de reflexión crítica sobre la praxis tutorial lleva al recién iniciado a tratar de controlar el proceso tutorial propiciando una postura bancaria, como lo propone Freire, basada en certidumbres pre-establecidas que impiden la reflexión del tutorizado-investigador (TI) y, por tanto, bloquean la posibilidad de problematizar la realidad en estudio y empujan al investigador a contexto de seguridad como el sentido común y el aprendizaje acrítico que devienen en obstáculos epistemológicos.

Por otra parte, la rigidez reglamentaria existente en muchas de las instituciones universitarias mantiene hábitos de pensamiento y conducta intelectual que giran alrededor del pensamiento memorizador y mecanicista que no logran superar los contextos de curiosidad ingenua. Estos espacios de pensamiento se fundamentan en la certeza y en la separación de elementos esenciales al devenir universitario como la docencia y la investigación.

Los procesos tutoriales que se amoldan a los señalamientos anteriores van consolidando estudiantes doctorales con mentalidad fatalista, superficial e ideológicamente inmóvil que llegan a creerse dueños de la verdad a partir de saberes hechos sólo de la propia experiencia. Estos procesos forjan modelos de pensamiento rígidos, verticales y aislados incapaces de generar creatividad e innovación que pueda ser transpuesta al aula de clase y socializada de manera crítica.

La aproximación teórica sustentada en la pedagogía de la autonomía como punto de partida en el marco de un proceso curio-ontoepistemológico implica la superación y el distanciamiento de procesos tutoriales ingenuos, castradores y paralizantes con la finalidad de presentar un constructo teórico explicativo que visualice la relación tutorial como un acto creativo de posibilidades, de caminos abiertos a la creatividad donde la incertidumbre proyecte relaciones emergentes que despierten inquietudes, curiosidad, humildad, persistencia y dibuje caminos de autotransformación del investigador como sujeto reconstructor del saber sacralizado.



Justificación de la Aproximación Teórica

Justificar el "propio" trabajo no resulta sencillo; ya que es difícil discernir entre aquello que pudiera ser realmente propio y las ideas prestadas consciente o inconscientemente. Quizás a nivel doctoral, el mayor aporte que se puede dar como investigador radica en la selección azarosa de las palabras que componen las oraciones y el orden en que se escriben para darle estructura a las ideas que se desea expresar.

Es bien sabido que a nivel doctoral se espera la producción de una teoría inédita que construya una explicación plausible, que mejore la comprensión de procesos como la mediación heutagógica, que construya saberes y conocimientos o que genere la autotransformación del investigador a través de la reflexión del hacer mientras se hace lo que se hace y de la reflexión de lo que hace que se haga de una manera determinada y no de otra; es decir, de los fundamentos del propio hacer.

En este sentido, una aproximación que parte de la curiosidad ingenua para transitar los caminos ontoepistemológicos abriendo posibilidades de reflexión que nieguen posturas dogmáticas y potencien la fuerza indetenible del libre pensamiento se propone describir un viaje sin final definido tal cual como el transitar emprendido por Don Quijote y Sancho Panza en la incomparable obra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha escrito por Miguel de Cervantes Saavedra. En este contexto, la curiosidad como elemento común a todo investigador se constituye en el impulso inicial para conocer el mundo y propicia la posibilidad de desbrozar pasajes hacia una curiosidad onto-epistemológica donde la realidad, parafraseando a Rorty, se funda en una narración exitosa.

Estructura de la Aproximación Teórica

La aproximación teórica que se pretende construir está orientada a partir del entretejido de los principios que propone Freire (2002) en su obra Pedagogía de la Autonomía y los principios del pensamiento complejo. De la conjunción y encuentro de estas dos visiones de mundo se configuran nuevos principios como constructo explicativo-comprensivo del proceso de mediación heutagógica que propone Hase y que fueron emergiendo en las conversaciones desarrolladas con tres investigadores de la Universidad Rómulo Gallegos quienes amablemente accedieron a compartir sus experiencias para darle estructura a la teoría que aquí se pretende despejar.

La investigación vista desde esta perspectiva curio-ontoepistemológica es una mirada reflexiva sobre la existencia humana que se vincula indisolublemente con los haceres y que parte de la necesidad humana de conocer su realidad construyéndola heutagógicamente.

Los caminos propuestos en el marco de la Teoría de la Mediación Heutagógica (TMH) crea un tejido indisoluble que vincula de forma dinámica la complejidad vista desde la perspectiva de Maturana, la pedagogía de la autonomía de Freire y los procesos heutagógicos propuestos por Stewart Hase. La Teoría de la Mediación Heutagógica no pretende descartar los méritos de las ideas que le sirvieron de base sino re-organizar sus supuestos ampliando sus espacios de acción proponiendo nuevas connotaciones e interpretaciones de las teorías fundantes que emergieron de su interrelación sumadas a los planteamientos señalados por los sujetos de estudio. La organización de los caminos aquí presentados no es jerárquica ni definitiva sino circular y dinámica. Los significados propuestos en la TMH son meras aproximaciones que me parecieron adecuadas al propósito general de esta investigación.

Algunas Definiciones

La visión global de la Experiencia tutorial y configuración del espacio de mediación heutagógica consiste en la creación de las condiciones de comunicación y espacios de producción de ideas, saberes y conocimientos que permitan generar un constructo explicativo-comprensivo de una situación de interés para el investigador basado en los haceres. El espacio de mediación heutagógica es una ubicación virtual o real en la cual o a través del cual tanto el Mediador Investigador (MI) y el Tesista-Investigador (TI) pueden comunicarse para intercambiar pareceres, ideas, visiones o creencias. El elemento organizador del espacio de mediación heutagógica es la cultura común que comparten los individuos y donde surgen los significados probables consensuados socialmente.

Los espacios de mediación heutagógica varían en tamaño y en el número de componentes ya que esto depende de los intereses involucrados y del número de personas interesadas en participar en la producción de conocimiento. El concepto general que estructura el espacio de mediación es la libertad y la definición concreta es la autonomía, especialmente, en la generación de ideas creativas.

Los caminos que se describen a continuación no ocurren de manera aislada durante el proceso de mediación de tesis doctoral sino que su operar se presenta entrelazado de manera circular haciendo difícil saber dónde establecer límites, tal cual ocurre al probar una merengada de lechosa que nos resulta cuesta arriba discriminar cada uno de los ingredientes y sabores que componen dicha bebida dado que forma un todo único.

CAMINOS DE LA TEORÍA DE LA MEDIACIÓN HEUTAGÓGICA

1. Camino de autonomía e interdependencia como proceso axiológico: la autonomía se visualiza aquí como un valor. Hacer ciencia implica un hacer ético que involucra ambos hemisferios cerebrales como un todo entrelazado e indivisible que invita a mirar todas las perspectivas posibles conociendo la imposibilidad de verlas todas. En palabras de Maturana pudiéramos indicar esta idea así: "No vemos que no vemos lo que no vemos" (2003; p. 8) Saber que solo es posible conocer heutagógicamente crea espacios de autonomía sin apegos ideológicos paralizantes que solo dependen de los haceres como narrativa exitosa consensuada socialmente. El acto de reflexión es en sí mismo un acto de liberación y, por tanto, de autonomía intelectual.

2. Camino de circularidad heutagógica: este principio se puede explicar metafóricamente a través de la trama de la novela Don Quijote de la Mancha" en esta Don Quijote y Sancho Panza emprenden una aventura en la cual el propósito del primero es idealista (hemisferio cerebral derecho) conquistar islas y salvar doncellas mientras que en Sancho Panza priva lo práctico (hemisferio cerebral izquierdo) obtener dinero y poder. Durante el viaje, ambos personajes sufren una transformación de afectación mutua, de conversión de doble vía: en otras palabras, generan una dinámica operacional interna y externa que los transforma dialógicamente (uno al otro) tendiendo hacia la unidad sin alcanzar la completud. Don Quijote se sanchopanziza y Sancho Panza se quijotiza, tal cual ocurre en la relación de mediación heutagógica donde en el proceso de tutoría los actores involucrados mientras hacen lo que hacen experimentan un proceso de transformación no consciente que los convierte en sujetos investigadores.

3. Camino de reflexión heutagógica: se refiere al proceso relacional que se presenta entre los diversos sistemas o realidades, convergentes o no; antagónicos o no pero que de alguna manera inicia la reflexión sobre los fundamentos del hacer mientras se hace lo que se hace ampliando los espacios heutagógicos o de haceres donde se desenvuelve la mediación tutorial y desde el cual se revisan los fundamentos de aquello en lo que se cree, durante la reflexión heutagógica me pregunto que hace que crea en lo que creo y esta pregunta es esencialmente liberadora: abre caminos de confianza hacia la autonomía intelectual.

Por medio de la reflexión heutagógica, uno tiene la oportunidad de escucharse, de sentirse, de pensarse, de verse viendo que se ve mientras se da cuenta de que hay cosas que no puede ver, que el mirar es limitado y que para ver mejor lo que estoy viendo, en ocasiones, es conveniente quitar algo de luz como cuando me llevo la mano abierta a la frente para ver a la distancia hacia el horizonte.

Ahora bien, rememorando a Heisenberg, el acto reflexivo cambia el hacer y autotransforma a quien reflexiona mientras hace lo que hace cuando lo está haciendo. En este proceso se despiertan emociones sobre los sentires íntimos (hemisferio derecho) que orientan el reflexionar consciente (hemisferio izquierdo) y de la conjunción del sentir y de la reflexión emergen teorías o constructos explicativos que sirven de argumentos a mis haceres y, por tanto, a mi pensar.

4. Camino de revitalización del sujeto investigador: la tentación de que la ciencia lleva a certezas evita la reflexión sobre los fundamentos del hacer y esto es así; ya que la certeza crea la ilusión de tener poder y el poder induce al control y el control evita la reflexión que genera conocimiento. Solo se es sujeto cuando podemos reflexionar sobre nuestro hacer mientras hacemos lo que hacemos cuando lo hacemos; es decir cuando ejercemos la reflexión como proceso heutagógico. El sujeto es más una dinámica que un ser. El sujeto no es una esencia; es más bien una construcción mientras se recorren los caminos de la reflexión heutagógica. Cuando el sujeto mira su hacer, haciendo visible lo visible que por visible no se ve, crea nuevas dimensiones en su mundo de vida que lo transforman y revitalizan como sujeto con autonomía intelectual. Es en este momento cuando el sujeto puede liberarse de las ataduras epistemológicas y superar los obstáculos que plantea la curiosidad ingenua para hacer suya su praxis creando nuevas dimensiones ontológicas.

La revitalización del sujeto investigador incrementa la autoconfianza y legitima la confianza en el otro potenciando el respeto por el pensar ajeno y por el propio pensar. Este proceso habilita caminos de libertad y de autonomía dado que, una vez revitalizado, el sujeto se atreve a pensar sin ataduras paradigmáticas, a creer que mi pensar no debe encadenarse al hecho de tener la razón sino presentar una visión ética; es decir, una mirada multidimensional que mira desde el mayor número de perspectivas posibles.

Esta visión recorre caminos distintos a la propuesta sobre el sujeto de Heidegger del ser ahí (Dasein) y va más allá de lo señalado por Morin sobre el mismo punto; dado que la visión de ambos es objetiva y por tanto parcial mientras que el carácter heutagógico de la revitalización del sujeto en razón a sus haceres amplía el espacio de mediación cognitiva hacia dentro (hemisferio derecho) y hacia afuera del sujeto (hemisferio izquierdo).

5. Camino sistémico u organizacional: este principio plantea que el contexto donde ocurre lo que ocurre mientras está ocurriendo o contexto heutagógico genera un espacio único; pero abierto y estimula la organización de elementos que parecen relacionarse por azar (aunque no es así) para hacer emerger sistemas relacionales ontoepistemológicos que nos vemos tentados a llamar realidad creyendo que podemos pensar el ser-en-sí al estilo kantiano. La organización sistémica, la relación de espacios de mediación y la contextualización plantean la posibilidad de construir conocimientos desde la reflexión heutagógica.

El camino organizacional es un periplo de ida y vuelta, es dinámico de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro; por tanto, con estructura biológica o de ser vivo que se mueve entre la emoción y la razón. Sin embargo, este proceso organizacional no usa la razón como un arma para obligar al otro a conceder poder a través de la ordenación racional de las ideas; dado que el itinerario heutagógico abre espacios de reflexión que permiten superar la mera logicidad como camino único de pensamiento y apunta hacia la construcción de conocimientos sin la necesidad de justificar desde un contexto de verdad constituida y acabada que tiende a atraparnos en cárceles epistemológicas o mundo de certidumbres aunque pudiera utilizarse el cierre ontoepistemológico - como vía de organización - para mirar con mayor detenimiento como cuando entrecierro los ojos tratando de ver mejor o cuando la mirada es hacia dentro del propio investigador para organizar desde la duda..

6. Camino holónico: el holón es una de las imágenes que representa con mayor claridad la circularidad que caracteriza el proceso heutagógico. Maturana (2003) dibuja tal figura con el siguiente aforismo: "Todo hacer es conocer y todo conocer es hacer". (p.13). el holón es un elemento sustantivo en dinámica y constante relación sistémica. Un ejemplo pudiera ser: un letra tiene un significado por sí misma y, sin embargo, permite construir palabras y con éstas oraciones y a su vez párrafos donde su evocación semántica cobra nuevos matices.

7. Camino conversacional: Las ideas y, por tanto el conocimiento, son vistas desde esta proposición como seres vivos, dinámicos y, en consecuencia, cambiantes que se configuran heutagógicamente en razón a los haceres que las generan. Cada sistema heutagógico se configura de acuerdo a las relaciones que emergen como procesos conversacionales.

El camino conversacional desde la perspectiva heutagógica genera la posibilidad de escucharnos y de escuchar al otro y en este proceso crea de manera consensuada nuevos espacios de mediación y, a la vez, nuevas dimensiones de reflexión de los haceres propios y ajenos en el intercambio que permite la conversación hacia caminos de historia o diacrónicos y, por consiguiente, generadora de cultural. El camino conversacional se mueve en al menos tres espacios de diálogo incesante sin límites claros o más bien borrosos: el interior, personal o psicológico, el social, cognitivo o interpersonal y el cultural donde se consolidan las creencias colectivas, las costumbres, las normas y el lenguaje todos ellos configuran el espacio de mediación heutagógica como se explica más adelante. En este punto, es importante resaltar la posibilidad de que la cultura puede constituirse en un obstáculo epistemológico tal cual el sentido común.

Los significados que emergen en el camino conversacional son consensuados (TI MI), cambiantes y configurables culturalmente "como una narración exitosa" (Rorty citado por Vásquez Roca, 2011) tomando en cuenta la naturaleza de nuestra existencia; es decir, la experiencia como punto de partida y no desde el ser objetivo o realidad independiente de mí como tesista-investigador (TI).

8. Camino de ampliación del espacio de mediación heutagógica: El espacio de mediación heutagógica es una ubicación virtual o real en la cual o a través de la cual tanto el Tesista-Investigador (TI) como el Mediador-Investigador (MI) pueden comunicarse para intercambiar pareceres, ideas, visiones o creencias. El elemento organizador del espacio de mediación heutagógica es la cultura común que comparten los individuos y donde surgen los significados probables consensuados socialmente. el entrelazamiento dinámico de factores sobrevenidos; ya sea que emerjan de las relaciones endógenas o que se incorporan a posteriori al proceso heutagógico, amplia, modifica, transforma la configuración y significado sistémico de los haceres creando nuevas realidades fenoménicas.

9. Camino de autotransformación autopoiética: Esta máxima de experiencia propone que la reflexión crítica sobre los fundamentos de lo que se hace cuando se está haciendo genera un tejido fenoménico de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones y azares que redunda en la transformación necesaria del sujeto investigador donde la organización, el establecimiento de relaciones emergentes y la contextualización generan la condición de existencia necesaria para la producción de sí mismo como ser intelectual.

10. Camino de metaforización ontoepistemológica: este principio explica la contextualización que el investigador realiza a partir de relaciones heutagógicas de sistemas consensuados y que permite arrojar luces para la comprensión de la realidad desde una estructura ampliada del espacio de mediación. La metaforización como proceso orienta el camino investigativo en la selección de palabras y significados desde el contexto de la metáfora permitiendo el desbrozamiento de obstáculos ontoepistemológicos utilizando la comparación, la ejemplificación u otros recursos literarios.

La presentación de los caminos que se proponen como constructo teórico explicativo-comprensivo amplia y modifica las propuestas teóricas generadas hasta ahora por otros autores en el ámbito de la complejidad como forma de pensamiento y enfoque investigativo en el campo de la mediación heutagógica de tesis doctorales a través de un proceso curio-ontoepistemológico. El planteamiento aquí expuesto considera que el mundo de la vida donde ocurre la dinámica humana se transforma heutagógicamente de manera constante y circular cuando los sujetos que lo componen reflexionan sobre su hacer para consensuar realidades fenoménicas y generar nuevos significados que a la vez servirán de sustrato para reiniciar el proceso heutagógico de manera indefinida en el tiempo y en el marco de un espacio de mediación heutagógica determinado lo cual implica un proceso de desapego y un eventual cierre ontoepistemológico.

Esto es así dado que el proceso de aprender, en general, impone el dominio de un idioma o/y un vocabulario básico del tópico o tema a aprender. El idioma como crisol cultural señala consensos compartidos por los sujetos (TI MI) y que sirven de punto de partida para iniciar el proceso heutagógico por vía del itinerario investigativo necesario al emprender el viaje que se concreta en la mediación heutagógica de una tesis doctoral.

Cada uno de los caminos sugeridos actúa de manera holónica y en relación circular de interdependencia complementaria generando la posibilidad del surgimiento de nuevo derroteros cognoscitivos que amplíen el espacio de mediación heutagógica. Estos caminos no son rutas obligatorias que el Tesista-Investigador (TI) o el Mediador-Investigador (MI) deben necesariamente recorrer en un orden determinado o que guardan una cierta jerarquía sino que se constituyen en posibilidades de reflexión que pueden ser acompañadas con otros recursos de concientización sobre el propio hacer que se determina en razón a la organización, a relaciones emergentes y un contexto consensuado, tales como:

1. El contra-argumento o visión ético-empática del problema

2. Erotética o arte de hacer preguntas.

3. Reflexión Heutagógica o revisión de los fundamentos de los haceres.

4. Contrastación de experiencias (propias y ajenas).

5. Argumentación entre paréntesis o búsqueda de la contextualización relacional argumentada.

6. Experimentos o ejercicios mentales.

Estos recursos de reflexión consciente potencian la mediación heutagógica como posibilidad de mirar el propio quehacer desde el hacer mientras se conoce lo que se conoce cuando se está conociendo con la finalidad de lograr mayor insight o comprensión del propio proceso de conocer apoyándose en la experiencia del otro desde una dimensión ética para problematizar la realidad en construcción. Esta reflexión ética apunta a hacer visible lo visible que por visible no se ve estando consciente de "que no vemos que no vemos lo que no vemos" (Maturana 2003; p. 8) y posibilita la autoconciencia de nuestras limitaciones.

Ahora bien, los caminos propuestos supra requieren de un conjunto de espacios que se detallan a continuación:

1. Espacio de mediación tutorial: en este espacio real o virtual se conjugan actores tales como el Tesista-Investigador (TI) y el Mediador-Investigador (MI) como compañeros de viaje en el itinerario investigativo y otros sujetos que se incorporan de manera temporal o más o menos permanente durante el tránsito investigativo hacia el horizonte propuesto. También pueden formar parte de este espacio elementos tecnológicos como las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC's) que coadyuven a la construcción de los procesos heutagógicos y de autoconciencia. Este espacio reúne de manera concéntrica y en relación sinérgica al menos tres espacios que los constituyen: el espacio psicológico o individual, el espacio cognitivo o relacional y el espacio físico o ambiente.

2. Espacio psicológico o interno: este espacio podemos describirlo como el mundo fenoménico del sujeto investigador donde bullen los contenidos de la conciencia o noemas tales como sus creencias, miedos, incertidumbres, certidumbres, emociones, posibilidades de la lengua como competencia humana, lógicas, percepciones, experiencias, pensamientos, conocimientos y saberes, entre otros elementos.

3. Espacio cognitivo o social: es el ámbito donde se interactúa con los otros sujetos y donde se genera el consenso de conocimientos, la construcción de significados, la contrastación de experiencias, el uso del lenguaje o habla, concientización, la socialización, y los procesos de reflexión heutagógica.

4. Espacio físico o ambiente cultural: en este ámbito se dinamizan las normas y reglas de comportamiento y control social, el sentido común, el lenguaje como norma, las costumbres, las verdades consagradas y exitosas, los objetos físicos en sí y las instituciones.

Estos espacios no presentan unos límites claros que permitan diferenciarlos de manera definitiva sino que se solapan en franjas fronterizas que se superponen y hacen borrosa la línea divisoria. En estos espacios se da el mundo de la vida en su conjunto y en tal mundo ocurre la construcción de conocimientos consensuados emocional (hemisferio derecho) y racionalmente (hemisferio izquierdo) a través del uso del lenguaje técnico o cotidiano.

Engranaje del Espacio de Mediación Tutorial




Fuente: Rojas (2011)

El proceso de mediación heutagógica visualiza al menos dos momentos de reflexión: uno, de reflexión individual donde el tesista-investigador (TI) afina la idea de investigación metaforizando, categorizando y estructurando relaciones entre elementos emergentes para hacer visible lo visible que por visible no se ve; y, un segundo momento de reflexión donde se socializa el proceso de investigación con otros investigadores, como el mediador-investigador (MI), para el intercambio entre pares o con otras personas que pudieran estar interesadas en las potencialidades de la teoría generada con una actitud autonómica abierta a la autotransformación creativa. La dinámica heutagógica impulsa un proceso circular de mutua transformación entre los actores participantes que permite la construcción de estrategias de organización, relación y contextualización de la información que, a su vez, mantiene revitalizado al sujeto investigador.

Finalmente, podemos señalar que el proceso de mediación heutagógica en el marco de una aproximación curio-ontoepistemológica se desarrolla, como se explicitó supra, en dos vertientes: una personal y otra social. En lo personal, el investigador tiene la posibilidad de desarrollar una estructura de pensamiento relacional profunda y crítica que le abra caminos y horizontes para afrontar situaciones y problemas a lo largo de toda su vida en la producción de conocimientos o aprovechando intelectualmente los ya existentes.

Y, por otra parte, en lo social, el proceso heutagógico de reflexión se constituye en un medio que potencializa los conocimientos habidos y por haber para la comprensión consensuada del mundo de la vida con la posibilidad de autotransformación y/o de mutua transformación como proceso consciente (praxis).

Ambas vertientes operacionales de la Teoría de la Mediación Heutagógica ocurren en el marco de un contexto cultural que configura sus significados y permite su transposición a otros contextos pudiendo ser considerada como un constructo teórico ontoepistémicamente abierto a modificaciones, cambios e intercambios que permite cierres para reestructurarse o reconfigurarse en un proceso de la incesante dinámica de conocer.



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FUENTE:http://investigacion.unerg.edu.ve/nexos/index.php?option=com_content&view=article&id=49:aproximacion-curio-ontoepistemologica-para-la-mediacion-heutagogica-de-tesis-doctorales-desde-la-pedagogia-de-la-autonomia&catid=11:may-ago-2013&Itemid=9



martes, 28 de mayo de 2013

Las modas en Gerencia

Por: Ramón E. Azócar A.

Según un estudio realizado por Ziff Davis Enterprise en el 2008, las modas en el ámbito de la Gerencia Moderna no han tenido un máximo de aceptación, a pesar del gran mercadeo que estas ideas han tenido en el mundo empresarial global. Tomando como ejemplo algunas organizaciones de Norteamérica y Europa, el estudio arroja que la recordada Reingeniería de procesos de negocios, apenas 36% de las empresas le dan uso; Benchmarking, un 35%, Programas de administración del cambio, un 33%, el afamado Balance scorecard, o Cuadro de Mando Integral, un 29%, el Core competencies strategies, un 24%, el Seis sigma, un 21%, la Administración basada en actividades, un 18%, el TQM, un 16%, la Planeación por escenarios, apenas un 9%, la Mass customization, un 7%, y ninguna de las anteriores, es decir que hacen su trabajo gerencial en razón de lo tradicional y familiar, un 17%. Como se puede apreciar, las modas gerenciales no han tenido en el mercado una verdadera presencia activa.




A todas estas, ha surgido, desde el 2008 para acá, una corriente del pensamiento gerencial que ha empezado a posesionarse en el mercado de las Asesorías Gerenciales y que ha tenido gran receptividad en América Latina, concretamente en México. La difusión de esta nueva herramienta apareció en artículos publicados en una revista arbitradas de importante presencia en el medio académico y que ha logrado ya tener sus propias ediciones traducidas simultáneamente al idioma español (Harvard Businees Review, y el texto de Pfeffer y Sutton, titulado “Hard Facts, Dangerous Half-truths and Total Nonsense”); me refiero a la Administración Basada en Evidencias (ABE). Esta corriente surgió en Europa, concretamente en la Universidad de Sevilla, España, durante el curso de doctorado Economía y Administración de empresas1998-2000, donde se impartió un módulo titulado “Administración de organizaciones basada en la evidencia”, como parte del programa Dirección de Empresas y Gestión de Marketing III. La visión de la Administración Basada en Evidencias, se resume en las siguientes acciones: Aprender acerca de las conexiones causa-efecto en las prácticas profesionales (Establecimiento de metas y capacidad cognitiva.); Aislar las variaciones que afectan los resultados deseados de manera sensible (El número de metas puede importar.); Cultura de toma de decisiones basada en evidencias (Gran “E” y pequeña “e”.); Construcción de apoyos de decisión para promover prácticas que soporten la evidencia (por ejemplo, especificidad, margen de tiempo para las metas); y Compartir información común para reducir el sobre-uso, el bajo uso y el mal uso de prácticas organizacionales y administrativas.

Para Julio García Del Junco y Cristóbal Casanueva Rocha, de la Universidad de Sevilla (España), la práctica de la Administración Basada en la Evidencia (ABE), es un proceso de auto-aprendizaje continuo y dirigido por el propio directivo que va a durar toda su vida profesional y que va a ser guiado por las necesidades de conocimientos surgidas en su unidad, en su departamento o en su empresa a la hora de realizar un análisis, de tomar una decisión, de resolver un problema o de poner en práctica una acción. Para facilitar la comprensión y la práctica de la ABE se puede concebir como un proceso que consta de una serie de pasos o etapas.

La etapa uno, se inicia con la formulación de preguntas eficaces; se trata de convertir las necesidades de información y de nuevos conocimientos por parte del directivo en preguntas precisas, de forma que sean susceptibles de respuesta. La etapa dos, localizar la mejor evidencia; se trata de localizar las mejores evidencias, las respuestas a las preguntas que se formulan existen en su mayoría o, por lo menos, la información que más puede ayudar para tomar una decisión acertada.



La tercera etapa, consiste en la valoración crítica de las evidencias; una vez se han encontrado las mejores evidencias disponibles, se debe hacer una evaluación de las mismas como paso previo a la comprobación del ajuste de dichas evidencias al problema concreto que se intenta resolver. La cuarta etapa, es la aplicación de la evidencia a la práctica; una vez encontrada una evidencia que es válida e importante para la resolución del problema estudiado, se debe plantear la doble cuestión de si esta evidencia es aplicable al caso particular de la empresa del directivo y de la situación concreta en la que se encuentra y de si el directivo puede integrar esa evidencia dentro de sus habilidades y solucionar el problema planteado por la vía que se propone en la mejor evidencia encontrada.

La quinta y última etapa es la Evaluación; ésta se da desde el criterio de la autoevaluación. La mejor forma de sacar provecho de la Administración basada en la Evidencia, es por medio de un examen sobre la aplicación de ésta en el ámbito del trabajo diario. Esto permitirá corregir posibles errores e ir mejorando el desarrollo y diversificación de la organización , ajustándolo a sus necesidades y creando condiciones adecuadas en donde reinterpretar y redefinir la misión y visión de la organización para adaptarla a los cambios del entorno.




Ahora bien, los precursores de esta modalidad Gerencial no están inscritos precisamente en las ciencias administrativas y gerenciales; surge en la primera mitad del siglo XIX, como la mayoría de las teorías que apreciamos modernas, bajo la influencia de la medicina que desarrollaba una concepción basada en la evidencia, tiene sus orígenes esta modalidad de ABE, en París. En aquella época, la realización de la sangría era una práctica terapéutica habitual para multitud de patologías. Louis realizó un interesante experimento. Decidió aplicar su "método numérico" para valorar la eficacia de la sangría en setenta y ocho casos de neumonía, treinta y tres de erisipela y veintitrés de faringitis. Comparó los resultados obtenidos con pacientes que tenían la misma patología y que no se habían sometido a la terapia. No halló diferencia alguna. Louis creó en 1834 un movimiento que llamó Medicine D'obervation, para contribuir a la erradicación de terapias inútiles como la sangría. La comprobación de la existencia de variaciones inaceptables en la práctica médica y que sólo una minoría de las intervenciones médicas se basaban en estudios científicos fiables, llevó al grupo de médicos de la Universidad de McMaster en Canadá, a iniciar un nuevo movimiento dentro de la enseñanza y práctica de la medicina, que denominaron "Evidence Based Medicine". En 1992, nació el nuevo paradigma de la MBE, con la publicación del artículo de Sackett y su grupo de investigación de McMaster, donde se declaraban herederos de la Medicine D'observation de Louis, y proponían una nueva práctica en la medicina; a pesar de su larga historia, la MBE es una disciplina relativamente nueva, cuyo impacto aún está por valorarse.